Crónica sobre la exposición de Antonio Márquez en el Hotel Exe Ágora

Exposición de acuarelas “Mundos Flotantes” de Antonio Márquez. Una colección de obras que sugieren abstraernos sin más, dentro de una creación imaginaria rebosante de color. Nadando, de lleno, por entre los “Mundos Flotantes” en el Rincón del Arte, del espacioÁGORA, en el Hotel Exe Ágora de Cáceres.

            Antonio Márquez, nos induce con esta exposición a que descubramos el otro lado de sus musas. Aquellas que tiene guardadas en los recónditos escondrijos de su corazón. Ese que late al son de cada pincelada y que va superponiendo tinturas en las brochas de su memoria. Nos invita a adentrarnos en otra dimensión a la cual no nos tiene acostumbrados. Sus cuadros son mezclas de la realidad y la búsqueda de la belleza paisajística de nuestra tierra. Hasta ahora. En que las inquietudes dormidas, despiertan en el papel llevándonos por un recorrido de seis años hasta alcanzar la sencillez de formas que componen una emoción pura. El tratamiento del color en su estado más primigenio, se traduce en sensación cromática obteniendo un resultado explosivo llenando estos “Mundos Flotantes” más allá de la propia imaginación.

Exposicion Antinio Márquez Cáceres

            Estas láminas nos revelan la inspiración de una maestría confeccionada a través de los años, exponiendo el talento oculto de un acuarelista vocacional, en otros caminos que nos llevan, esas aguadas, hacia una obra singular. Las salpicaduras de gotas en forma de promesas oscilantes, reminiscencias de lugares en donde el ojo humano no llega, pero sí sus sueños, nos acercan indudablemente a esos espacios secretos en los que se sumerge el autor en solitario, en esa prospección permanente de concepciones nuevas. Nos abre su mundo intrínseco en canal, en el que se escapa ese celo por encontrar formas diferentes de trabajar su acuarela.

            La consecuencia deriva en el resumen de un relato en el que deja el pincel libre de esquemas prefijados, permitiendo al oficio traspasar el genio y la disposición y volar a través de las sensaciones mágicas con el convencimiento de la serenidad absoluta en el momento de contemplar este desenlace.

            Esas acuarelas, hasta hoy lisas, ahora se traducen en texturas increíbles, producto de las múltiples posibilidades que el artista deja fluir desde su interior hacia las manos creativas, convirtiendo con primor y destreza un trozo de papel en una obra de arte.

Cora Ibáñez

 



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